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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Oración a María - de Evangelii Gaudium


Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, 

más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,
recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora.

Consíguenos ahora 
un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, 
de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer 
en el testimonio de la comunión,
del servicio, 
de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.


Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del año 2013, primero de mi Pontificado. Papa Francisco.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Para hacer tu voluntad

Oh Dios, Padre nuestro,
hoy que me levanto y me despierto del sueño,
Sé que este nuevo día y mi vida
son un regalo tuyo, por esto te doy las gracias!

El día me ha recibido con una brisa fresca
y hace más dulce lo que me rodea.
Hoy que comienzo a vivir de nuevo,
quiero darte gracias mi Dios,
por mi vida, mi familia, mis parientes, mis amigos y amigas,
por mi salud, mi trabajo, mis sentidos, mis facultades y por todo.

Hoy, de manera especial,
me gustaría rezar y poner en tus benditas y generosas manos
- A los que buscan tu ayuda y curación.
- A los que están sin trabajo,
- A los que están con dolores,
- A los enfermos en sus hogares, hospitales y casa de ancianos.

Pongo ante Ti en oración: 
- A los que lloran y los que están a punto de morir.
  ¡Consúelalos, Oh Dios!
- A los que están postrados y paralíticos,
- A los tienen problemas cerebrovasculares,
- A los enfermos por al estrés y las dificultades de sus vida,
- A los que se recuperan de operaciones y de largas enfermedades.

Pongo ante tí en Oración: 
- A aquellos que se sienten inútiles,
- A los que están en huelga,
- A los que no tienen un hogar para vivir.
- A los que no pueden pagar sus rentas.
- A los que se han fugado de sus casas.

Quédate con toda esta gente y bendícelos hoy.
Dale a sus familias y sus seres queridos la gracia, los medios y las fuerzas para atender a los que aman.

Ahora que voy a trabajar,
dame la risa, la alegría y el corazón abierto para recibir y amar
a todas las personas con las que me voy a reunir y encontrar hoy.
Recuérdame constantemente Tu presencia en ellos y ellas.
Ayúdame hoy a valorar a las personas y su trabajo
para que al final del día te pueda dar
gloria y alabanza solo a ti, mi Señor y mi Dios.

En el evangelio de hoy, Jesús dice:
"Esta es la voluntad del que me envió,
que yo no pierda nada de lo que se me ha dado,
para que tengan la vida eterna."

Oh Dios Padre nuestro, escucha nuestras oraciones,
por Jesucristo Nuestro Señor. Amén .
San Martín de Porres y San Columbano, rueguen por nosotros.
¡Viva Jesús en nuestros corazones para siempre. Amén!

lunes, 5 de mayo de 2014

Que quiera lo que Tu quieres

Que siempre quiera lo que tú quieres, Señor.
Que Tu inspiración y sabiduría 

oriente y guíe mis decisiones.
Que nada de lo que se me pida 

sea "demasiado", ni difícil ni molesto.
Que no deje lugar a la preocupación ni el miedo.

Señor, se mi socio en el trabajo,
para tomar mis decisiones 

y realizar mis acciones 
a la luz de tus preguntas
"¿es esto lo correcto?", 

"¿Es esto justo?", "
¿Estoy haciendo Tu voluntad?

Dame tu confianza, oh Dios,
para que queriendo lo que Tu quieres,
no necesite preocuparme por el resultado.

Ayúdame a vivir mi vida
sabiendo que todo lo que haga es tu voluntad,
tu buen propósito que me pides cumplir,
tu bondad que me pides compartir.

domingo, 20 de abril de 2014

Su causa era la tuya y ahora es la nuestra

Dios, Misterio eterno de Amor, Justicia y Fidelidad,
que con tu poder, y con muchos signos ante sus discípulos,
avalaste a Jesús de Nazaret con su resurrección.
Aunque lo asesinaron sus perseguidores;
resucitándolo, pusiste en claro con poder,
que era Tu enviado y estabas de parte de él
y que su Causa interpretaba tu misma Voluntad
sobre el ser humano y sobre el mundo.

Rescata también del sufrimiento, del olvido y de la muerte
a tantos hombres y mujeres que, como Jesús,
y defendiendo muchas causas como la suya,
han dado sus vidas a lo largo de la historia.

Y a nosotros, danos el don de ser testigos convencidos
del triunfo final de la Justicia, del Amor y de la Vida.
Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo, hermano nuestro.
¡Amén!


Soneto de Pedro Casaldáliga. / Fotografía cortesías de BGC Photography.

viernes, 4 de abril de 2014

¡Gracias por este nuevo día Señor!



¡Gracias, Dios mío, por otro día,

Por la oportunidad de vivir de una manera digna,

Por volver a sentir la alegría de vivir,

Y la felicidad que viene de dar y compartir.


Gracias a los amigos que me pueden entender

Y por la paz que brota de tu mano amorosa. 


Que al despertar con en el sol de la mañana,

Lo haga siempre con la oración: 

"Hágase hoy tu voluntad"

Porque se que con tu ayuda 

voy a encontrar el camino para servir y ser feliz.


Gracias otra vez por otro día, querido Dios.

¡Amén!

miércoles, 26 de marzo de 2014

Para ser grande en el Reino


Lectura del libro del Deuteronomio. Deut 4, 1. 5-9
Moisés habló al pueblo, diciendo: Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles los preceptos y las leyes que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión.
Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: “¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!”. ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes? Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un solo instante. Enséñalas a tus hijos y a tus nietos. Palabra de Dios.

Deuteronomio, el libro de la fidelidad
Como todo buen líder, Moisés da leyes y normas. Lo hace en nombre de Dios, no son sus propias leyes porque sabe que lo mejor para el pueblo es que éste se sienta propiedad de Dios.

El Deuteronomio nos recuerda que no existen leyes para su propio provecho, sino que son hechas como una forma de mostrar nuestro amor y lealtad a Dios. Este quinto libro de la Biblia no es una "segunda ley" (eso significa Deuteronomio en griego) sino un conjunto de fervientes homilías centradas en algunas lecciones básicas e inspiradas. El Deuteronomio nos regresa a menudo a la idea de "hoy" como el momento en que recibimos la ley del Señor y respondemos a ella. Nada es importante, excepto responder a Dios con amor. "Por lo tanto, amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y ​​con todas tus fuerzas. Tome en serio estas palabras que te dicto hoy" (nótese la palabra clave "hoy").

Salmo 147, 12-13. 15-16. 19-20: R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión!
Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente;
reparte la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza. R.

Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos.
R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Mt 5, 17-19
Jesús dijo a sus discípulos: No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni una “i” ni una coma de la Ley sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos. Palabra del Señor.

Ser grande en el Reino
No se trata de lugares de privilegios, ni de poder, sino justamente de vivir como Dios quiere para nosotros. Ser grande es hacer lo que Dios nos pide. Jesús regresaba a menudo al libro del Deuteronomio para expresar su propia respuesta a la vida. Eran claramente sus textos favoritos, con su doble enfoque en la compasión hacia el prójimo y la devoción para agradar a Dios cada día que pasa. Ya sea en la escena de la tentación (Mateo 4: 1-11), la mujer adúltera) Jn 8, 1-11) o para responder a las preguntas sobre la primera y mayor ley (Marcos 12:28-34), Jesús responde con palabras de este libro.

El mensaje de Jesús resuena con la actitud fundamental de Deuteronomio, este libro apela a ideales más que cualquier otro libro de la Biblia.
Bajo esta luz podemos apreciar las palabras de Jesús: "No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino para que se cumpla en plenitud."

Muchos cristianos, especialmente católicos creen que la ley de Dios es mayormente una serie de "no-no", "no puede hacer esto, no puede hacer aquello, debe de ser obediente, etc." El Papa Francisco nos recuerda fuerte y claro: la Iglesia no debe ser un lugar solo de leyes y reglas, debe ser sobretodo un lugar de amor.

La ley de Dios es, en primer lugar, la ley de nuestro ser: es así como Dios nos hizo. Mostramos lo mejor de nosotros cuando actuamos como lo que realmente somos, cuando lo que nos motiva es el amor. Las buenas "leyes" son simplemente maneras inteligentes de guiarnos hacia un comportamiento más amoroso.

Cuando nuestro propio libro de la vida esté completamente escrito, estará también bien empapado con la fidelidad y el amor?