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sábado, 26 de noviembre de 2022

Oraciones de San Columbano, abad.

Señor Jesucristo, dulcísimo Salvador nuestro

Señor Jesucristo, dulcísimo Salvador nuestro
dígnate encender tú mismo nuestras lámparas
para que brillen sin cesar en tu templo
y de ti, que eres la luz perenne,
reciban ellas la luz indeficiente
con la cual se ilumine nuestra oscuridad
y se alejen de nosotros las tinieblas del mundo.

 Te ruego, Jesús mío, que con tu resplandor,
enciendas tan intensamente mi lámpara
que, a la luz de una claridad tan intensa,
pueda contemplar el santo de los santos
que está en el interior de aquel gran templo,
en el cual tú, 
Pontífice eterno de los bienes eternos, has penetrado; 
que allí, Señor, te contemple continuamente
y pueda así desearte, amarte y quererte solamente a ti,
para que mi lámpara, en tu presencia, 
esté siempre luciente y ardiente.


Te Pido, Salvador Amantísimo
Te pido, Salvador amantísimo,
que te manifiestes a nosotros,
que llamamos a tu puerta,
para que, conociéndote,
te amemos sólo a ti y únicamente a ti;
que seas tú nuestro único deseo,
que día y noche meditemos sólo en ti
y en ti únicamente pensemos.

 Alumbra en nosotros
un amor inmenso hacia ti,
cual corresponde a la caridad
con la que Dios debe ser amado y querido;
que esta nuestra dilección hacia ti
invada todo nuestro interior y nos penetre totalmente,
y hasta tal punto inunde todos nuestros sentimientos
que nada podamos ya amar fuera de ti, el único eterno.

 Así,
por muchas que sean las aguas de la tierra y del firmamento
nunca llegarán a extinguir en nosotros la caridad,
según aquello que dice la Escritura:
Las aguas torrenciales no podrían apagar el amor.

 Que esto llegue a realizarse,
al menos parcialmente,
por don tuyo, Señor Jesucristo,
a quien pertenece la gloria
por los siglos de los siglos. ¡Amén!
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sigo siendo un siervo de Dios
Soy una criatura humilde, pero sigo siendo un siervo de Dios,
y espero que él elija despertarme del letargo.

¡Espero que me prenda fuego con la llama de su amor divino,
la llama que arde sobre las estrellas,
para que me llene de deseo por su amor
y su fuego arda siempre dentro de mí!

¡Espero poder merecer esto, que mi pequeña lámpara
arda toda la noche en el templo del Señor
y brille sobre todos los que entran en la casa de Dios!

Señor, te ruego en el nombre de Jesucristo, tu Hijo y Dios mío,
dame un amor que no tropiece
para que mi lámpara se encienda, y no se apague nunca:
que arda en mí y alumbre a los demás.

Y tú, Cristo, nuestro bondadoso Salvador,
en tu bondad enciende nuestras lámparas
para que brillen eternamente en tu templo
y alumbren nuestras tinieblas y disipen las sombras del mundo. 

Te ruego, Jesús mío, llena mi lámpara con tu luz.
A su luz déjame ver el lugar más santo de los santos,
tu propio templo donde entras
como el eterno Sumo Sacerdote de los eternos misterios.

Déjame verte, verte, desearte. Déjame amarte como te veo,
y antes de que mi lámpara brille siempre, arda siempre.

Amado Salvador, muéstrate a nosotros
que te rogamos te nos muestres.

Déjanos conocerte, déjanos amarte,
déjanos amarte solo a ti,
déjanos desearte solo, déjanos pasar nuestros días
y noches meditando solo en ti,
déjanos estar siempre pensando en ti.

 Llénanos de amor por ti,
déjanos amarte con todo el amor
que es tu derecho como nuestro Dios.

Deja que ese amor nos llene y nos posea, deja que abrume nuestros sentidos
hasta que no podamos amar nada más que a ti, porque eres eterno.

Danos ese amor que todas las aguas del mar,
la tierra, el cielo no pueden apagar:
como está escrito, amor que ningún diluvio puede apagar,
ningún torrente ahogar.
Lo que se dice en el Cantar de los Cantares
puede hacerse realidad en nosotros (al menos en parte)
si tú, nuestro Señor Jesucristo, nos das esa gracia.
A ti sea gloria por los siglos de los siglos. ¡Amén!
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Enciende mi Lámpara

Te ruego, Jesús mío,
que enciendas tan intensamente
mi lámpara con tu resplandor que,
a la luz de una claridad tan intensa,
pueda contemplar el santo de los santos
que está en el interior de aquel gran templo,
en el cual tú, Pontífice eterno de los bienes eternos,
has penetrado;
que allí, Señor, te contemple continuamente
y pueda así desearte, amarte y quererte solamente a ti,
para que mi lámpara, en tu presencia,
esté siempre luciente y ardiente.
(San Columbano. Instrucción espiritual 12, 3)
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Manifiéstate a Nosotros

Te pido, Salvador amantísimo,
que te manifiestes a nosotros,
que llamamos a tu puerta, para que,
conociéndote, te amemos sólo a ti
y únicamente a ti;
que seas tú nuestro único deseo,
que día y noche meditemos sólo en ti,
y en ti únicamente pensemos.
Alumbra en nosotros un amor inmenso hacia ti,
cual corresponde a la caridad
con la que Dios debe ser amado y querido (…)
y hasta tal punto inunde todos nuestros sentimientos,
que nada podamos ya amar fuera de ti, el único eterno.
Así, por muchas que sean las aguas de la tierra y del firmamento,
nunca llegarán a extinguir en nosotros la caridad, según aquello que dice la Escritura:
Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor.
Que esto llegue a realizarse, al menos parcialmente, por don tuyo, Señor Jesucristo,
a quien pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
(San Columbano. Instrucción espiritual 12, 2)

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 Dice San Columbano, por muy grande que sea la tormenta que intente arrastrarnos
no podrá extinguir el amor de Dios, la Caridad que es Dios mismo en nosotros.

Por eso sólo podemos orar a Dios para que haga posible en nosotros Su presencia divina.

La Luz de Cristo nos permite vernos tal cual somos
y dejar de temer que otros vean lo que somos.
La Luz que muestra la presencia de Dios en todos y en todo.

Sin esta Luz no podremos amar a nuestros hermanos, aunque se comporten como enemigos.

 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Novena a San Columban - Día Noveno


















Novena Columbana, 9no. día
Cómo rezar la Novena
1. La Señal de la Cruz
2) Acto de Contricción

3) Oración a San Columbano
4) Pedir la gracia que mediante la novena se desea obtener
5) Oración de cada día
6) Lectura Bíblica

7) Breve Silencio
8) Responsorio breve
9) Vida de San Columbano
10) Reflexión sobre los dichos de San Columbano
11) Padre Nuestro
12) 10 aves Marías
13) Gloria al Padre
14) Oración de San Columbano
15) Rezo de los Gozos (Se rezan cuando no se hace la novena dentro de la misa)
16) Súplica final
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1) La señal de la Cruz.

Por la señal de la santa cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo + 
2) Acto de contrición.
Jesús, mi Señor y Redentor,
yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy,
y me pesa de todo corazón, porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar
y confío que por tu infinita misericordia
me has de conceder el perdón de mis culpas
y me has de llevar a la vida eterna.
¡Amén!
3) Oración a San Columbano
Señor,
Tú llamaste a San Columbano a vivir la vida monástica
Y a predicar el evangelio con celo.
Que sus oraciones y su ejemplo
nos ayuden a buscarte por sobre todas las cosas
y a trabajar con todo el corazón
en la difusión de la fe.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

Que vive y reina contigo
En la unidad del Espíritu Santo,
Un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
4) Se pide la gracia especial que, mediante la Novena, desea obtener.
5) Oración para cada día
O Bendito Columbano,
por el fervor de tu deseo
para difundir la Buena Nueva del Reino de Dios
y la salvación a todo el pueblo de Dios,
te entregaste a una vida de penurias y viajes.
Ayúdanos y protege, humildemente te pedimos,
A los misioneros y misioneras de nuestros días
que han dedicado sus vidas
a predicar el Evangelio a todo el mundo.
Intercede por ellos que se les conceda la gracia
de hacer frente a la adversidad,
esa gracia que te ayudó
a superar todas las dificultades
que se cruzaron en tu camino
durante tu jornada misionera,
y también la fuerza de la fe y el fuego del amor
que te ayudó a sufrir con alegría
todas las penas de la vida
a causa de tu amor por Cristo.
Camina también con nosotros
y ayúdanos, oh querido Columbano,
a ser capaces de vivir para la gloria de Dios,
para que, cuando se termine nuestro viaje,
podemos compartir contigo
la plenitud de la vida en el cielo
Por Jesucristo, nuestro Señor.
¡Amén!
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Día Noveno: ¡Somos peregrinos por Cristo!
6) La Palabra de Dios: Lc 24, 28-31:
"
Se acercaban al pueblo adonde se dirigían, y él hizo ademán de seguir adelante.

Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba.
Entró para quedarse con ellos; y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista."
7) Breve Silencio
8) Responsorio breve
     V. Los Santos vivirán eternamente.
     R. Y su premio está en el Señor.
9). Las Palabras de St.Columban (de su sermón  8):
"Entonces, no nos preocupemos por las cosas humanas, preocupémonos por las cosas divinas, y como los peregrinos siempre aspiremos y deseemos nuestra patria; Porque el final del camino es siempre el objeto de las esperanzas y deseos de los viajeros; y por lo tanto, ya que somos peregrinos en el mundo, reflexionemos siempre sobre el final de nuestro camino, es decir, de nuestra vida, porque al final de nuestra camino está nuestro hogar... Por lo tanto, que estos principios se encarnen en nosotros: En el camino vivimos como viajeros, como peregrinos, como invitados en el mundo".
10). Reflexión
Cristo está presente en nuestro caminar, en nuestra conversación, en cada salida y en cada llegada. Esa fue la experiencia de los discípulos en el camino de Emaús. Jesús, el Resucitado, nos acompaña en el camino de la vida. Al concluir nuestro camino de peregrinación, le pedimos a Dios que a través de la intercesión de San Columbano, nos permita que en todo lo que soñamos, decimos y hacemos, seamos  memoria viva del Resucitado Señor Jesús.

11). Padre Nuestro …

Oraciones finales

12) Letanía de San Columbano
Señor ten piedad.                                                                R/. Señor ten piedad.
Cristo tiene misericordia                                                     R/. Cristo ten misericordia
señor ten piedad                                                                  R/. Señor ten piedad.

San Columbano                                                                   R/. Ruega por nosotros
San Columbano, peregrino y vagabundo por Cristo           R/. Ruega por nosotros
San Columbano, monje y misionero.                                  R/. Ruega por nosotros
San Columbano, abad y hermano.                                      R/. Ruega por nosotros
San Columbano, contemplativo y profético.                      R/. Ruega por nosotros
San Columbano, defensor de la verdad y de la libertad.    R/. Ruega por nosotros
San Columbano, paloma de la paz.                                    R/. Ruega por nosotros
San Columbano, amigo de la naturaleza.                           R/. Ruega por nosotros
San Columbano, amante de los animales.                          R/. Ruega por nosotros
San Columbano, protector del medio ambiente.                R/. Ruega por nosotros
San Columbano, sanador de los enfermos.                        R/. Ruega por nosotros
San Columbano, valiente y audaz.                                     R/. Ruega por nosotros
San Columbano, perdonador y rico en misericordia.         R/. Ruega por nosotros
San Columbano promotor de justicia, paz e integridad.    R/. Ruega por nosotros
San Columbano fiel a la Palabra de Dios                           R/. Ruega por nosotros
San Columbano intercede ante Dios por nosotros.             R/. Ruega por nosotros

Oh Señor escucha nuestra oración                                      R /. Y danos tu salvación

Oraciones de intercesión

Por la Iglesia peregrina en todas las naciones
R/. Que sea llenada, guiada y gobernada por tu Espíritu Santo.
Por nuestro Santo Padre el Papa Francisco
R/. Continúa derramando tu sabiduría que lo guíe en su servicio de dirigir, inspirar, desafiar y unificar a la Iglesia.
Por los líderes religiosos del mundo
R/. Ven con tu ayuda infalible y dales Tu fuerza en su ministerio de servicio a Dios y a su pueblo.
Por las misioneras y los misioneros en todo el mundo
R/. Bendice su obra para que todos conozcan la luz de Cristo.
Por los enfermos y los que han pedido nuestras oraciones
R/. Consuélalos y fortalécelos y a nosotros mantennos atentos a sus necesidades.
Por los encarcelados, los privados de su libertad y los que sufren persecución
R /. Dales fuerza de mente y cuerpo y llénalos con tu esperanza.
Por los comprometidos en el diálogo interreligioso, la justicia y el cuidado del planeta tierra
R/. Dales coraje profético para ser testigos auténticos de la Evangelio.
Por nuestras familias, los amigos de San Columbano el mundo, y los que cuidan y cuidan de nosotros
R /. Mantenlos en Tu cariño y bendícelos con buena salud.
Por las vocaciones
R /. Inspira a muchos hombres y mujeres jóvenes a responder Tu llamada a la vida Matrimonia, Sacerdotal, religiosa y misionera.
Por nosotros y para aquellos con quienes vivimos actualmente
R /. Que su presencia esté sobre nosotros para que podamos vivir en amor.
Por nuestros familiares difuntos, y los que vivieron cerca de nosotros durante sus vidas
R /. Que descansen en paz y disfruten de la compañía de los ángeles, de los santos
y mártires en el Reino de los cielos. 

13) 10 Aves Marías 

14) Gloria al Padre

15) Oración de San Columbano
Oración a San Columbano
(Si no se celebra misa se canta o se recitan los gozos.)
16) Gozos
En las tierras de Irlanda, entre gente hacendosa
En el campo y la ciudad, la Fe ha crecido generosa.
Monje encerrado, entre paredes confinado
La fe te ha dado fuerza, y tu espíritu ha entonado.
¡San Columbano, Misionero de Cristo, ayúdanos a difundir la fe!
En la Escuela de Bangor primero apareciste,
Tu sabiduría conocida, muy pronto venerado.
Pero inquieto y generoso, como monje no te viste,
a ser andante misionero por tu Dios fuste llamado.
¡San Columbano, Misionero de Cristo, ayúdanos a difundir la fe!
Tu viaje te llevó a muchas naciones
Te trajo muchas pruebas y también tribulaciones,
Pero para ti, era la alegría en cada día,
Vivir tu vida para Dios es tu alegría.
¡San Columbano, Misionero de Cristo, ayúdanos a difundir la fe!
Los reyes del poder con el pecado convivían,
Sin temor los enfrentabas, tu enseñanza recibían.
Los terribles juicios que amoroso les mostrabas
Gracias de cielo eran, y en ellos te deleitabas.
¡San Columbano, Misionero de Cristo, ayúdanos a difundir la fe!
El árbol y la tierra, lindas aves y la cierva,
tu voz suave tantas veces con cariño han escuchado,
para defender la vida, mano fuerte has levantado
El cuidado de sus vidas el Creador nos ha encargado.
¡San Columbano, Misionero de Cristo, ayúdanos a difundir la fe!
Las naciones Europeas que cruzaste a tu paso
Evangelio proclamado, las sacó de su ocaso.
En los monte de Italia, en tu Bobbio tan amado,
Tu misión has completado, al creador te has entregado.
¡San Columbano, Misionero de Cristo, ayúdanos a difundir la fe!

17) Oración de San Columbano
Señor, que todo lo que hagamos hoy
empiece con Tu bendición y continúe con Tu ayuda.
Que todo lo que digamos hoy
comience con Tu amor y continúe con Tu gracia.
Que todo lo que planeemos hoy
comience con Tu inspiración y continúe con Tu paz. 

Que a lo largo de nuestras vidas
todo lo que comenzamos en Ti,
y que por Ti llegue a un felíz término.
Que todo lo que busquemos a través de Ti
puede ser amorosamente atendido.
¡Amén!

18) Oración de conclusión
Danos la gracia, ¡oh Señor!, te lo suplicamos,
que por intercesión de San Columbano,
cuyas virtudes veneramos aquí en la tierra,
seamos un día, contados juntamente con él en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo
¡Amén!

19) Bendición:
Que Dios nos bendiga,
Que Jesús, Nuestro Señor,
esté con nosotros en todos nuestros viajes,
Que el Espíritu Santo nos guíe, nos dirija y nos proteja.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¡Amén.!
Las palabras de San Columban se toman de:
O'Fiaich, Tomás Columbanus en sus propias palabras. Veritas1974
O'Hara, Alexander Saint Columbaus, escritos seleccionados. Veritas 2015
www.columban.com
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20) San Columbano - Corta Biografía
Nacido en Irlanda a mediados del siglo VI, Columbano, Junto a un grupo de Monjes, dejaron su natal Irlanda y navegaron cruzando el atlántico rumbo a la Galia. Allí estableció monasterios caracterizados por una vida austera de trabajo duro y constante, de oración y cánticos de los Salmos. 
La disciplina de los Monasterios Columbanos se regía por una cariñosa pero estricta obediencia. 
Los monasterios desbordaban vida y espiritualidad lo que hizo que muchos se sintieran atraídos por este modo de vida. Los monasterios florecían con la espiritualidad monacal Irlandesa lo que trajo celos y envidias entre los locales. 
A los pocos años de asentarse en la Galia, surgió un conflicto con los reyes Galos de la zona y la Iglesia local en Galia. 
Tuvo que abandonar la Galia y viajó rumbo norte atravesando Austria, Suiza y se estableció finalmente en Bobbio en el norte de Italia donde fundó su último monasterio. 
El monasterio que él estableció se convirtió pronto en un centro de aprendizaje y de enseñanza. 
Murió de agotamiento mientras iba a orar en la soledad de una de las colinas de Bobbio en 615. Su regla monacal sobrevivió por casi un milenio.