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jueves, 17 de mayo de 2018

Novena de Pentecostés - 9no Día - Espíritu Santo


Ven Espíritu Santo y desde el cielo envía un rayo de tu luz.
Ven padre de los pobres, ven dador de las gracias, ven luz de los corazones.

Consolador óptimo, dulce huésped del alma, dulce refrigerio.
Descanso en el trabajo, en el ardor tranquilidad, consuelo en el llanto.

Oh luz santísima: llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles.
Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea inocente.

Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo.
Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, dirige lo que está extraviado.

Concede a tus fieles que en Ti confían, tus siete sagrados dones.
Dales el mérito de la virtud, dales el puerto de la salvación, dales el eterno gozo.
Amén, Aleluya.

9no Día
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.
Ven Espíritu Santo y desde el cielo envía un rayo de tu luz… para que cuidemos y protejamos el futuro del planeta.


Lectura en Lenguaje Latinoamericano

Hechos 2, 17-21
“En los últimos tiempos –dice Dios- derramaré mi espíritu sobre todos: sus hijos e hijas profetizarán, sus jóvenes verán visiones y sus ancianos tendrán sueños; también sobre mis servidores y mis servidoras derramaré mi espíritu aquel día y profetizarán. Haré prodigios arriba en el cielo y abajo en la tierra: sangre, fuego, humareda; el sol aparecerá oscuro, la luna ensangrentada, antes de llegar el día del Señor, grande y glorioso. Todos los que invoquen el nombre del Señor se salvarán.”
Intenciones
- Señor en nuestra continúa actividad de producción y consumo estamos dañando la naturaleza y poniendo a riesgo la civilización.
R: Espíritu de amor escucha mi voz que a ti clama…

- Enséñanos a vivir más simplemente, comprometiéndonos a cuidar mejor del medio ambiente y a abogar por leyes que protegen la creación a nivel mundial.
R: Espíritu de amor escucha mi voz que a ti clama…

- Señor envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra para que la protejamos con cariño.
R: Espíritu de amor escucha mi voz que a ti clama…

- Danos un corazón orante como el de María y los apóstoles y discípulos.
R: Espíritu de amor escucha mi voz que a ti clama…

- Intención personal.-
R: Espíritu de amor escucha mi voz que a ti clama…

Oración
Ven Espíritu Santo y desde el cielo envía un rayo de tu luz.
Ven padre de los pobres, ven dador de las gracias, ven luz de los corazones.

Consolador óptimo, dulce huésped del alma, dulce refrigerio.
Descanso en el trabajo, en el ardor tranquilidad, consuelo en el llanto.

Oh luz santísima: llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles.
Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea inocente.

Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo.
Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, dirige lo que está extraviado.

Concede a tus fieles que en Ti confían, tus siete sagrados dones.
Dales el mérito de la virtud, dales el puerto de la salvación, dales el eterno gozo.
Amén, Aleluya.

sábado, 14 de febrero de 2015

Invocando al Dios Vivo

Salmo 118, 145-152 Te invoco de todo corazón

Ant 1. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame, y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant 1. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Para resistir las tentaciones



Como parte de mis estudios durante mis años de seminario tuve que ir a los hospitales nacionales para visitar a los enfermos. Traté de convencer a mi superior para hacer otro curso pero él amablemente insistió en que debía hacer el de Pastoral de Salud (CPE) como parte de mi formación sacerdotal. Acepté ir y hacer el curso porque sentí el apoyo de mi superior, a pesar de que los hospitales me asustaban y eran lugares muy deprimente para mí.

Cada vez que iba a visitar a los enfermos regresaba a casa muy cansado física y emocionalmente, sintiéndose como una batería gastada.

Cada visita probaba mis límites, muchas veces quise dejarlo todo y ceder ante la tentación de que eso no era para mí, que nunca podría.

La perseverancia, el apoyo de mi guía espiritual y la oración me ayudó mucho a superar poco a poco mis miedos. Gradualmente sentí más confianza al visitar, hablar y orar con ellos.

Esos tiempos intensos han sido un gran entrenamiento para mi vida y ministerio sacerdotal.
Ahora los visito en solidaridad con ellos, ejerciendo el tierno amor, la paciencia y la compasión que me enseñaron en cada visita. Aprendí a ser solidario y fraterno con los pacientes, las enfermeras y los médicos.

La persona enferma vive el misterio de la fe de modo profundo y fructífero porque sus espíritus luchan y esperan la consolación de Dios, manteniendo la esperanza, la fe y el amor vivo.

Nuestras baterías se gastan pero nunca mueren, por eso, siempre podemos sucumbir ante el pecado. Sin importar nuestra edad, el diablo siempre va a tratar de llevarnos por mal camino. No podemos darnos el lujo de ser demasiados confiados y ponernos en ocasiones peligrosas y de riesgo. El motor del diablo está siempre en marcha.

OREMOS
Padre Celestial, concédeme 
la sabiduría y la prudencia.
Demasiado a menudo 
me digo a mí mismo
que puedo manejar esta situación.
Me olvido de que soy débil, y que 
nunca hay que jugar con el diablo.
Ayúdame a no ponerme cerca
de la ocasión del pecado.
Dame Tu Espíritu Santo
para crecer en sabiduría y prudencia.
Con tu gracia yo te seguiré siempre.
Amén.


¿Qué áreas y ocasiones de pecado debo evitar?